Crónicas

Tife 2 ó Gran Tife ó La Cascada Más alta que había visto hasta entonces

La aventura que nos llevaría a una experiencia de esas que queda marcada en tu memoria por siempre. En este caso por ser primera ocasión en que pondría a prueba límites. En todo caso, se logró el objetivo de conocer una cascada hasta entonces poco visitada.

Receta:

  • Destino: Encontrar la Cascada Gran Tife en la Provincia de Coclé, Rep. de Panamá.
  • Transporte utilizado: Automóvil hasta entrada al Parque Nacional Omar Torrijos Herrera. Caminata con porteros para carga hasta una finca. De retorno transporte 4×4.
  • Tipo de sendero: Difícil, indispensable ir con guía conocedor del área.
  • Tiempo: 5 Horas desde la entrada del parque hasta nuestro campamento base. 3 horas hasta la cascada. Ruta de Wikiloc (cortesía de KCQ).
  • ¿Qué necesitas?: Guía para llegar a la cima caminando, agua (guía por venir), snacks, vestimenta adecuada para enfrentar el tipo de sendero. Se recomienda tomar un día para aproximarse al área, acampar y continuar al día siguiente por lo largo y difícil que puede ser el trayecto.

MARZO 2015. Dentro de La Tribu Guarumo se trataba como un mito por comprobar la existencia del lugar. Ya habían logrado visitar otra cascada con el nombre Tife, pero desde Google Maps se encendía la curiosidad de todos al ver que río arriba existía otra que se podía suponer más alta y caudalosa. Con la logística organizada, sería asunto de ir a verla.

Mito Tife FacebookNuestro punto de reunión sería el mismo de siempre en Albrook Mall, pero la hora de salida sería más tarde. El plan era llegar a tempranas horas de la noche para lo que nos habían explicado tomaría un par de horas de caminata a nuestro campamento base. Así entonces podríamos descansar para continuar el trayecto en la mañana siguiente.

Nuestra caminata iniciaría dentro del Parque Nacional Omar Torrijos Herrera, en el Copé. Para llegar en auto, tendríamos que manejar las empinadas y resbalosas lomas en nuestras caravana. Mi experiencia en estos terrenos era poca pero afortunadamente el auto con su doble tracción siempre cooperó. Otros autos requirieron algo de ayuda para subir, pero todos llegamos hasta la caseta del guardaparque. Ahí nos apuntaríamos y pagaríamos la entrada al parque. Poco después llegarían nuestros porteros, quienes con la ayuda de caballos llevarían gran parte de nuestra carga. Empezamos a caminar alrededor de las 9:00 P.M.

Algo que uno aprende, a las buenas o a las malas, es que cuando personas locales del área te indican que algo toma una cantidad de tiempo, es para ellos que ya están acostumbrados al terreno. También es posible que la noción del tiempo corra distinta y no consideren medir cuanto toma exactamente el trayecto. Por último podemos considerar que no es lo mismo ir por cuenta propia que en un grupo de 10 o más personas. Lo cierto es que caminamos lo que parecía ser por tiempo infinito en medio de la noche.
Las fotos borrosas serán común en esta aventura.

Las fotos borrosas serán común en esta aventura.

Nuestra primera parada fue luego de subir hasta el El Calvario. La neblina y el frío nos acompañaba. Esta fue la parte fácil. Otra lección para buscar cascadas es que para verlas desde abajo, naturalmente, toca bajar. Así que empezamos a descender por horas, bajo una ligera lluvia, en lo que fue una carretera completamente enlodada. No era raro resbalarse o tener que esforzarse extra para salir de algún hueco que no era visible a través de la iluminación de nuestras linternas. Así mismo nos tocó cruzar algunas quebradas. En la más amplia, me resbalé de frente y aunque no sufrí heridas, mi cámara guindada a mi cuello tomo un chapuzón de la fria agua, marcando el inicio de su fin.

Horas caminando nos llevarían por fincas, preguntándonos a nuestros guías cuánto faltaba. La respuesta cada media hora sería la misma: falta media hora.

Momentos difíciles para casi todos.

Momentos difíciles para casi todos.

Como no nos quedaba de otra, eventualmente llegamos a una finca con un rancho para preparar maletas y guindar hamacas para quienes tuvieran. El resto, pondríamos nuestras tiendas de acampar sobre la enfangada tierra. Mencioné que era de noche? Llegamos alrededor de las 2:00 A.M. Instalamos nuestras tiendas, guindamos lo que podíamos de ropa en el rancho para que se secara en el húmedo ambiente y nos metimos a dormir. En lo personal aún es la ocasión que más profundo he dormido en una tienda de acampar. No sería hasta pasadas las 6:30A.M. que me despertaría. Poco después, muy poco después, uno de nuestros colegas se levantaría bastante emocionado, tratando de reemplazar la alarma de reloj que muchos no utilizaron. Yo solo agradezco no se le ocurrió acercarse a mi tienda ya que prefería mi método para levantarme.

Llega la mañana y nosotros llegaríamos al Gran Tife.

Llega la mañana y nosotros llegaríamos al Gran Tife.

Antes de partir, nuestros guías habían coordinado para que se nos preparase un desayuno. Desde el fogón del rancho esperamos con ansías el tasajo y yuca que nos daría energías para poder emprender. A excepción de uno de nuestros miembros, que por la experiencia extrema decidió era suficiente, el resto partiríamos a lo que sería un rumbo desconocido.

El camino se podría describir como mágico. Me tomaría un buen rato toparme con un recorrido similar. Inicialmente a través de fincas utilizadas por ganado, pero eventualmente e inevitablemente entrando en la selva. Fuera del sendero, nos tocaría caminar por lugares poco pisados, cruzando quebradas las cuales serían fuente de agua necesaria para hidratarme en el largo recorrido (aprovechando mi filtro LifeStraw). Horas de recorrido no me cansarían aún, motivado por momentos especiales como lo fue caminar sobre raíces de árboles, las cuales flotaban por encima del suelo. Pasar a través de rocas enormes. Todo esto te pone a pensar cuánto tiempo ha pasado para que se formaran semejantes parajes.

La Cascada. Loco nadando para escala.

La Cascada. Loco nadando para escala.

Tocaría ascender un poco más pero ya se escuchaba una caída de agua y poco a poco subiendo se podría vislumbrar a la distancia. El mito del grupo sería confirmado y solo nos tocaría descender un poco más para llegar a la base de la que fuese la cascada más alta que había visto a la fecha. Desde ahí, su fuerte caudal se hacía sentir y solo aquellos con gusto por lo extremo se atreverían, bajo su propio riesgo, a entrar en la poza formada por esta colosal caída de agua. Un grupo descenderíamos hasta donde se sintieran seguros, ya que todo el camino representaba riesgo al ser formado de rocas húmedas y resbalosas.

Como mencioné antes, fue todo un reto llegar hasta aquí y aún más documentarlo. Ya la cámara fotográfica no se podía utilizar y solo tendría la GoPro, pero no había considerado que el ambiente extremadamente húmedo resultaría en gran cantidad de condensación del lente y en fotos mayormente borrosas.

Al retorno se consideró hacer un recorrido en circuito para visitar la anteriormente visitada cascada Tife. Nadie respondía en afirmativo por lo que me tocó hacer voz del cansancio y recomendar al menos a manera personal retornar. Aún nos faltaba llegar a nuestro campamento base y desde ahí retornar a nuestros autos. Nadie se opuso a la recomendación.

Para retornar también se coordinó un auto doble tracción que nos pudiera ayudar con las mochilas, pero por lo difícil del terreno no sería hasta poco después de la mitad del camino que nos encontraría. Por esto a la mayoría nos tocó cargar con nuestras mochilas de subida, lo que cual fue un enorme reto para mí. Nuestro guía nos llevaría por otro camino que aunque es más corto en distancia y menos enlodado, la fuerte y constante inclinación compensaría la inevitable dificultad para avanzar. Como ha sucedido antes, el enfoque sería en cada paso individual, cada escalón de roca y los pocos descanso que se podían tomar. Sería de las últimas ocasiones que comería barras de Snickers. En el tramo final y con la ayuda de nuestro guía quien llevaría mi mochila por los 15 minutos que faltaban para llegar al auto.

Además, con poca vergüenza acepté la invitación a subir atrás en el pick-up. El cansancio era demasiado y esto se traduciría en ahorrarse la mitad del camino. El auto con gran esfuerzo, cadenas y doble tracción, nos fue subiendo a mí y amigos y amigas de sendero. Los que aún tenían energías adelantaron por su cuenta. En algunas curvas tuvimos que bajarnos del auto para que el mismo pudiera avanzar con menos peso, también gracias a la pericia del conductor y de su asistente quien buscaba la mejor ruta.

Al igual que en el inicio, como no nos quedaba de otra, llegamos de vuelta a nuestro auto. También llegamos con el caer de la tarde, casi igual que como llegamos. Todos impresionados con la experiencia y los que vimos la cascada con una memoria imborrable sobre la fuerza y persistencia de la naturaleza.

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