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Aventuras

De vuelta a los Pininos en Los Pichinchas

Parte 3 de 7 – ver parte 2 , 1

En el lenguaje Quichua, que el guía nos explica es una variante del Quechua, Guagua se refiere al hijo, ya que en la vecindad de volcanes está además el Rucu Pichincha, el segundo haciendo referencia al abuelo.

Domingo 23 de Octubre. El itinerario planeaba un ascenso de aclimatación sencillo al Guagua Pichincha, el cual tomaría unas horas. En esta ocasión el auto nos llevaría un poco más alto hasta llegar a un sitio de estacionamiento. Ahí Juan, nuestro guía, nos propuso la alternativa de hacer una caminata hasta el Rucu Pichincha. Tanto Paco como yo accedimos con entusiasmo. La intención sería al retorno llegar al Guagua y así poder hacer ambas cimas.

Inicio Pichincha

El trayecto hacia nuestro nuevo destino sería notablemente más largo, pero sin mayores desniveles hasta el final. El terreno pasaría por una sección rocosa que requiere cuidado, pero sería principalmente arenoso, o para ser precisos sobre ceniza.

Durante la caminata, pude apreciar vistas que me hicieron recordar momentos de descubrimiento y fascinación en el Volcán Barú. Mi ritmo de caminata era más lento que el de mi colega y del guía, pero hasta el momento disfrutaba de cada paso sin problemas.

Vista Pichinchas 2016

Luego de algunas horas de caminata, solo quedaba la sección final, la cual si tendría un notable desnivel, pero en poco tiempo se llegaría desde ahí a la cima.

Cima Rucu Pichincha 2016

En esta ocasión llena de neblina pero con la recompensa de haber alcanzado otro récord personal de altura y compartirlo con otras personas que también visitaban el sitio, además de perros!

Ruta Pichincha 2016De retorno tomaríamos otra ruta. La misma pasaría aún por más arenales, los que se empezaban a sentir interminables por el esfuerzo adicional que requiere caminarlos. Como mencionaba, mi ritmo más lento le daba una delantera a mi grupo. En un punto me topé con otros senderistas. Uno de sus miembros me preguntó extrañado sobre la distinta ruta por la que retornábamos.

Igual, seguíamos a Juan hasta llegar a un punto cuyo nombre luego aprendería es Los Ladrillos. Este desvío nos costaría caro ya que desde ahí no se podría seguir en la misma dirección planeada hacia el Guagua y tocaba retornar por más caminos de resbalosa ceniza. Regresando tuve la experiencia de ver y sentir una leve lluvia de granizo por primera vez en mi vida.

Desde un poco antes, ya había empezado a sentir los efectos del Sol sobre mí. En Ecuador se debe considerar que uno se encuentra en los sitios más cercanos al Sol y por ello, especialmente en estas actividades, se deben tomar medidas adicionales. Yo llevaba más que suficiente agua y había utilizado protector solar al inicio, pero probablemente debí haber utilizado más y debí haber considerado obtener más electrolitos que el agua por sí sola no ofrece.

No llores por mí, Pichincha!

No llores por mí, Pichincha!

Luego de Los Ladrillos, mi ritmo bajó al mínimo, recordando la única experiencia similar que tuve al deshidratarme en Cerro Trinidad. Pudimos llegar a nuestro punto de inicio, pero para entonces no me quedaban más energías y tuve una dificil recuperación de retorno. De hecho, en el hotel sufrí por un rato de lo que parecían escalofríos, pero luego de una búsqueda en internet supe era un síntoma de insolación.

Esa noche no cené. Pero la mañana siguiente, completamente recuperado del incidente desayuné con gran felicidad y salí en búsqueda de una farmacia. Me tope con unas pedialyte y gatorade para llevar. Lección aprendida.

http://tiendapedia.com/2016/11/illiniza-norte/

Categories: Aventuras

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