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Aventuras

Ecuador, donde aprendí a tomar sopas y subir nevados.

Parte 1 de 7.

Mientras viajo en la penúltima fila de un bus Cali-Bogotá, inseguro de haber procesado todos los recuerdos y sentimientos vividos las ultimas semanas. Pero con 12 horas de ruedo toca ir forzando un poco las palabras.

Todo inicia con un deseo. El mismo se fue materializando poco a poco durante el año. Seres cercanos me escucharían hablar sobre mis indecisiones entre Colombia, Venezuela, Costa Rica y Ecuador. Mientras trabajaría, esperando reunir dinero para alguna de las alternativas. Con los meses las alternativas se centraban entre Colombia y Ecuador. Ambos por su belleza, pero también por tener costos accesibles.

Todos los días en el feed de instagram fotos de mis destinos soñados tentaban, pero aún sin el presupuesto. Afortunadamente, un par de proyectos me acercaron al monto necesario, lo que me haría investigar más a fondo.

Los días pasan, respuestas a mis correos empiezan a llegar y con ello el momento de tomar decisiones. Se me ocurre otra idea más. El costo del pasaje ida y vuelta a Ecuador es el mismo que si tomo un vuelo de ida a Ecuador y el e retorno desde Bogotá, incluyendo el transporte en bus. El retorno seria algo improvisado, ese es el riesgo, pero conocería más lugares y me parecía una pena desaprovechar la oportunidad.

Emails Ecuador 2016El plan que fui concretando con una de las agencias, High Summits, incluiría un paquete muy completo con transporte, hospedaje, permisos, refugios, varias de las comidas y el indispensable guía. Además incluiría parte del equipo de alta montaña esencial para los glaciares: casco, arnés, botas plásticas y piolet. El riesgo estaría en ser una expedición grupal y que no se pudiera hacer una cumbre si alguno de los miembros no podía seguir. Consideré que este podría ser tanto yo como mi entonces imaginario colega. Reflexioné sobre mis objetivos y decidí que viajaba por la experiencia y a sabiendas que sería un gran reto, lo que contemplaba no poder cumplirlo por completo.

Sin embargo, tendría yo que conseguir parte del inventario. Algunas necesidades de alta montaña como pantalones impermeables, mitones, pasamontañas, ropa térmica. Costos que iban sumando, pero ya con el viaje en mente buscaría como cubrir.

Con la decisión en firme, compré el boleto de avión e hice el abono para reservar mi puesto en el grupo de finales de octubre. Afortunadamente para entonces ya había otro interesado. Es un punto importante ya que el “tour” puede ser cancelado si no están los dos miembros por guía necesarios.

Además, para poder cubrir costos, disminuí mis gastos y empecé una venta de patio por clasificados. Incluso a un día antes de partir estaría vendiendo mi televisor, con algo de dolor ya que hace poco había completado mi teatro en casa. La realidad es que poco lo utilizaba desde que empecé a senderear.

La fecha se acercaba y aún no podía creer la aventura que emprendería.

A pocos días de partir, esperaba las ordenes por correo de ropa y pedía ayuda para algunas compras locales. Por extraño que parezca, hasta el huracán Matthews en ese entonces amenazó la llegada a tiempo de pedidos por Amazon, pero el destino permitió recibir todo lo que faltaba.

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En cuanto la mochila, pude meter todo lo esencial para llevar. No quería correr riesgos en separarme de ella hasta llegar a Ecuador con todo el equipo que necesitaría, por lo que no llevaría de más. Esto significó no poder llevar ningún equipo de campamento ni algunos propios de escalada como el arnés y casco, confiando podría usar los alquilados.

Como en un par de viajes largos anteriores, RuJack sería cuidado por sus “padrinos mágicos” por lo que aunque extrañandolo supe que estaría bien cuidado.

Con el vuelo en la tarde del 20 de Octubre, llegaría temprano al aeropuerto para evitar cualquier demora. Ya en el avión, no es mi primero vuelo pero, pegado a la ventana, aún mantengo la fascinación por quedar viendo los paisajes, compitiendo solo con la curiosidad de la niña del asiento en frente.

Son pasadas las 5 de la tarde y ya se aprecia la ciudad de Quito, Ecuador. Pero mi mirada queda fija al divisar la enorme capa de nieve sobre algún volcán. La idea de saber que estaría en lugares así se me hacía difícil de asimilar.

Aterrizaje Quito 2016

El paso por el aeropuerto fue expedito. A poco rato estaba en un taxi camino al centro y a mi primer hostal. Decidí llegar dos noches antes para poder resolver cualquier problema de último minuto y estaría hospedado mientras en un pequeño pero practico hostal llamado Chicago.

Panorama Noche Quito 2016

Esa noche cometí mi primer error, por suerte pequeño. Quise tener una buena cena para celebrar mi llegada, pero por la hora y desconocimiento quedé en el primer lugar que vi. Por cierto, en Quito todo es en súbida, o así se siente. Luego de literalmente subir algunas calles por escaleras y sentir un poco el cambio de altura, llegué a una calle con algunos restaurantes.

¡Escaleras! Escaleras everywhere!!

¡Escaleras! Escaleras everywhere!!

Entré al primero que fui invitado por uno de sus empleados y revisé el menú. No sonaba mal así que decidí quedarme. Lastimosamente la primera impresión de la comida en la ciudad fue de un sabor poco condimentado y una ensalada simple. Lo que salvó al lugar fue la vista panorámica que ofrecía del área colonial. Además, unos fuegos artificiales a lo lejos me hicieron sentir bienvenido.

Terraza Hostal Chicago Quito 2016

A la mañana siguiente, estaría listo para conocer mejor los alrededores. Tenía dos parques, uno subiendo y otro bajando. Aunque no lo crean empecé subiendo, pero el parque estaba aún cerrado. Una señora me hizo sentir en casa al acercase y pedirme una dirección; claro no pude ayudarla.

Fui caminando por calles internas hasta llegar a la avenida principal, para poder cruzar a otro parque más abajo. Luego de ver durante la noche la gran cantidad de vandalismo pintado en las paredes de edificios y comercios, fue grato ver lo bien cuidado de los parques y la verdadera protección que ofrecen a quienes los visitan de alejarse aunque sea un poco del ruido de las calles. En una de las esquinas además llevaban una presentación musical que duraría el resto del día, con distintas bandas y agrupaciones nacionales de todo tipo.

Mi caminata no se detuvo ahí. Seguí por las distintas avenidas principales, curioso del día a día que vivían los transeúntes. Esto me llevó a otro parque. Creo que en el momento pensaba había llegado al mismo de la mañana, pero al caminarlo por más tiempo aprendí que estaba en El Ejido.

Parque Quito 2016

El parque, igual de bien cuidado, llevaba una presentación de vallas con fotografías distintas del mundo, donde no podía faltar Panamá. Además, era sitio de reunión para comediantes y actores de teatro callejero. Luego de perderme un rato, entretenido por las diversas vistas y actividades, decidí retornar al hostal.

Durante mi retorno también regresó el hambre, por lo que empecé a buscar algún lugar donde comer. En Ecuador, hay gran cantidad de sitios para comer almuerzos variados a un costo bajo. Pero de tantos, no veía ninguno con gran cantidad de gente como para elegir algún sitio popular. Eventualmente el hambre ganó y simplemente entré al próximo lugar donde vi aunque sea un par de personas. Aquí Ecuador compensó la primera impresión ya que la experiencia fue superior a mi cena anterior. Aparte de las enormes porciones, el sabor bien condimentado y los vegetales frescos, me llevé una sorpresa.

Sopa Illiniza

Una de las muchas sopas que tomé. Aquí les adelanto la del refugio de Los Illinizas

Parte del plato traía una sopa. Yo solo tomo sopas por venir incluidas o en pocas excepciones. En broma digo que no la considero una comida. Pero esta sopa, un poquito más cremosa que un caldo y con un sabor un poco más condimentada por el ajo, sería la primera de varias sopas que estaría disfrutando durante mis aventuras. En buena parte me impresionó la variedad y buen gusto en las distintas combinaciones de sabores y vegetales que me encontraría.

High Summits Fachada Quito 2016De vuelta al hostal, recibía un e-mail de Isabel, la encargada de organizar el tour. Me pidió reunirnos después de las 3PM para finiquitar el pago y revisar el equipo para alquilar. Me ofreció la dirección, la cual resultó era a unos minutos del segundo parque visitado el mismo día. Para entonces he de haber caminado más de 10 kilómetros, sin notarlo. Pero luego de haberla pasado tan bien, no dude en querer caminar nuevamente, no sin antes tomar de un merecido reposo.

A las tres de la tarde emprendería de nuevo la misma ruta, luego extendida hasta las oficinas de High Summits. Ahí me recibirían y podríamos verificar que todo estuviera en orden. El primer inconveniente que hubo fue que no lleve “zapatos de trekking”. Tenía mis zapatillas que uso en senderos, pero por una mala comprensión a lo que ellos llamarían zapatos yo le diría botas. Aunque habíamos quedado entonces en usar las botas de plástico, esto luego quedaría descartado. Se me ofreció además el ya mencionado casco, piolet y arnés. Quedamos en que me buscarían la mañana siguiente en mi hostal para emprender con el tour.

De salida tenía otro pendiente y sería buscar un termo de 1 litro, parte de la lista de ítems que debía conseguir. Afortunadamente a una o dos cuadras me toparía con la tienda Los Alpes, cuyo nombre describe perfectamente lo que encontraría en ella. Muy bien atendido por su dueño, saldría con mi termo de 1L.

La tarde la disfrutaría desde el parque El Ejido, para luego, por una larga ruta de calles desconocidas pero interesantes, retornar al hostal y descansar luego de un excelente día conociendo la ciudad.

http://tiendapedia.com/2016/11/primeros-pasos-por-pasochoa/

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